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jueves, 20 de noviembre de 2014

Cabeza de Globo




En la tierra existió un hombre como cualquier otro, con la diferencia que este tenía la cabeza de globo, uno de color rojo.  Tenía la facilidad de cambiar de estado de animo como se le antojara, solo era necesario tener un pañuelo y borrar la curvatura de la línea que representaba su boca.  Curva hacia abajo, feliz; curva hacía arriba, tristeza; varias curvas, molestia; sin curva, solo una línea recta, seriedad; tenía esa basta posibilidad.

Era alguien que toma sus precauciones por su condición, sostenía su cabeza con la mano derecha para poder mantenerla junto a su cuerpo porque muchas veces había ocurrido que su cabeza había flotado más allá de las nubes, se iba sin prestar atención a lo que dejaba abajo.  En esos momentos se dedicaba a viajar por el cielo, por el espacio, por sus ideas y pensamientos, analizaba todo, lo estudiaba con una gran pasión.  El cuerpo quedaba en la tierra, camina de forma automática, andaba de un lugar a otro, de la casa al trabajo, del trabajo a gimnasio y de este a la casa nuevamente.  Su cuerpo estaba con su familia, con los amigos, con las amantes, etc. sin percatarse de lo que hacía.  Mientras sucedía todo eso su cabeza estaba más allá, podía ver las nubes, el sol reflejado en ellas; percibía las estrellas que hacían las ciudades y que hacía el universo, sentía el aire acariciar su redonda cabeza y se sentía feliz.  Flotaba sin objetivo por los espacios remotos del cielo.

Un día su cuerpo sufrió un cambio, sus pies iniciaron a transformarse en raíces, sus piernas en troncos y su cuerpo, torso, brazos y cuello, en ramas que intentaban terminar en un frondoso follaje.  Eso intentaba su cuerpo, porque muchas veces la cabeza seguía con la intención de ser un globo rojo y flotar en el cielo.

Así que las raíces, el tronco y las ramas de su cuerpo hicieron amarrar el globo en una de las ramas con más conexión con las raíces.  Lo lograron, el globo rojo se transformó en un globo con un follaje hermoso y flotante, sostenido fuertemente de las ramas y las raíces.

Al fin pudieron estar unidos por mucho tiempo.  Claro, a veces la cabeza, ahora siendo un globo rojo con follaje verde, regresaba a su estado y se fugaba flotando en el cielo, solo que ahora regresaba más rápido y se mantenía más con su cuerpo echando raíces.

imagen: https://www.flickr.com/photos/pablolizardo/2318529277/in/photostream/

miércoles, 1 de mayo de 2013

Soñar



El la colocó sobre su mano para arrullarla, para cantarle una historia acerca de la luna y las estrellas; del sol y el cielo azul; del silencio y del canto de las sirenas.  Ella, pequeñita, muy pequeña, se acomodó y cerró los ojos muy tranquilamente tratando de dormir.  El la miraba en su mano, la miraba dormida, quietecita, solo respirando.  Le dio un beso en la mejilla y la dejó suavemente jugando en la tierra de los sueños.

imagen: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgQ72juOeGS2MOc2SvdaqfJW3Q-uajlGcp50pErd-dQT6KtQxRA3uOa8ivf6k_wzvZoSHAMLWGfU0xd5yVil53nr-5f4FhWfkYo5xIzNaWnPGsDzyf4cHDkd91fva1tD_vmjQVRqtKtg5wg/s320/nina-sueno-luna_~u25517349.jpg

viernes, 23 de noviembre de 2012

La Siembra


       Esta es la historia de una niña que deseaba hongos en su vaso.  Fue con el Brujo de su aldea y este le dio la receta.  Ella, entonces, salió a buscar esporas a las planicies más lejanas de la tierra, las colocó en un vaso con tierra del desierto más seco, les dejó caer lluvia de rayos de Sol por cinco días, seguido de cinco días de lluvia de agua creada por la tristeza de muchos pueblos y, por último, cinco días más con lluvia de fuego caída en una isla solitaria.
      Esperó siete días y siete noches sin luna.
      Esperó.
     Cuándo la tierra tembló, miró que del vaso empezaron a crecer los hongos.  Primero uno y la tierra se movió con un gran estruendo.  Después otro más, y otro y otro.  Eran enormes, eran increíbles, eran los hongos que siempre soñó.
      La niña brincaba y cantaba de alegría.



Imagen: http://vistoenlaweb.files.wordpress.com/2012/09/hongos.jpg?w=640

martes, 8 de noviembre de 2011

Actos Humanos


Acto Humano I

Tenía la capacidad de entrar en las fotografías para examinar lo que había sucedido en el momento de la toma.  Al inicio pensó en formar parte del Ministerio Público y solucionar muertes misteriosas. Después deseó investigar la vida de famosos muertos.  Luego pensó entrar en las fotos antiguas y reconstruir la historia.
Estuvo toda una tarde tratando de pensar qué hacer con esa habilidad tan interesante y tan útil.  Al anochecer ya lo tenía decidido: Trabajaría solo, él podría hacerlo sin compañía, así que tomó una Hustler que estaba tirada en el baño y abrió la página central.

Acto Humano II

            Diez años no fueron suficientes: eso pasaba por su mente cuando escuchaba aquella voz ronca y pesada que le recordó todo.
            — ¡Al fin te encontré, puta!—
En ese segundo su rostro se le desencajo completamente por el terror que corrió por su cuerpo.







imagen: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEh-Yp8invWK4TMoBGoT3AY4AHlE-uuZYtFzGekbG3Hw8pdBonZjyhqtSatnq7PFExMKtUlOCMQSCgPLPvVJmykAJrsRmsHPS7IylWNRBbbelLazCv5378W2IY26Xyn1j_TpKEXf6_OBv6M/s1600/silueta+de+mujer.gif