lunes 2 de enero de 2012

Dos Cuentos de Inicio y Fin


1
Y justo cuando el año terminaba el teléfono suena con insistencia como si tuviera vida, como si el interlocutor supiera qué experimentaba Raquel en ese momento. Ella, con los ojos desorbitados inyectados de sangre, trataba de controlar la ansiedad de contestar, tenía que lograrla, de ello dependía el éxito de todo. No quería despegarse del horno en donde cocinaba la deliciosa pierna que tanto esfuerzo le había costado y no quería ayudar al pequeño Aníbal que se ahogaba con el caramelo que le había dado para terminar con el lloriqueo insoportable. Raquel respira profundamente ignorando al teléfono y al niño.




2
Y justo cuando el año terminaba sintió que todo era distinto, no sabía en qué ni cómo pero ella sentía la diferencia. Se sentó entonces a reflexionar, toda su energía la colocó en sus sentidos queriendo llegar al fondo de toda esa transformación y deseaba que todos supieran lo que ella percibía.
Cuando meditaba tuvo la idea más genial y abrió los ojos enormemente: a los cuerpos muertos que encontrara en el camino los pintaría de colores, los embellecería con moñas y los dejaría hermosos. Esos cambios eran esenciales para que todos notaran que esta vida en sociedad era otra.

imágenes:


martes 8 de noviembre de 2011

Actos Humanos


Acto Humano I

Tenía la capacidad de entrar en las fotografías para examinar lo que había sucedido en el momento de la toma.  Al inicio pensó en formar parte del Ministerio Público y solucionar muertes misteriosas. Después deseó investigar la vida de famosos muertos.  Luego pensó entrar en las fotos antiguas y reconstruir la historia.
Estuvo toda una tarde tratando de pensar qué hacer con esa habilidad tan interesante y tan útil.  Al anochecer ya lo tenía decidido: Trabajaría solo, él podría hacerlo sin compañía, así que tomó una Hustler que estaba tirada en el baño y abrió la página central.

Acto Humano II

            Diez años no fueron suficientes: eso pasaba por su mente cuando escuchaba aquella voz ronca y pesada que le recordó todo.
            — ¡Al fin te encontré, puta!—
En ese segundo su rostro se le desencajo completamente por el terror que corrió por su cuerpo.







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lunes 10 de octubre de 2011

Un Mundo de Valores



 I

            Frente al espejo se paraba con una rectitud impecable, lo hacía todas las noches antes de ir a acostarse.  Se desnudaba por completo, dejaba el uniforme de diario: la corbata, el saco, el pantalón, los zapatos negros, la camisa, etc. y se ponía el otro, el que usó en el pasado, ese con las manchas que se olían a pesar del tiempo, que flotaban como fantasmas buscando una justicia perdida, sintiendo eso se excitaba aún más, se sentía grande.  Permanecía así, admirándose, sintiéndose el amo y señor de su país hasta que ese narcisismo militar lo dejaba.  Terminaba ese ritual con un firme saludo a un general que estaba en el reflejo.


II

            A veces la conciencia, que era pequeña, se despertaba e impedía que el sujeto conciliara el sueño, lograba que el apetito se esfumara, lo arrinconaba en el gran espacio de la casa; eran días malos, porque a pesar de ser diminuta pesaba mucho.  Eran días oscuros como él les decía.

            Para desaparecer esa mísera molestia, visitaba a las putas más caras y a las de menor edad, siempre acompañadas de una línea de polvo y otros narcóticos.
            Al siguiente día, la conciencia había desaparecido, había muerto, había sido enterrada en esas sesiones de lujuria que únicamente Sade podría describir; ya podía continuar con su trabajo, listo para dar el discurso con grandes gritos cuasievangelizadores.



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jueves 8 de septiembre de 2011

Después del Trabajo

— ¿Qué querrá ese hijueputa otra vez?—murmuró Magdalena a Esteban.  Él siempre había estado a su lado, habían sido inseparables desde que nació.
      Escucharon el sonido de las llaves y el click de la chapa al quitar el seguro.  Una tenue luz se hizo cada vez más grande a medida que se abría la puerta.  Entró Don Carlos, con el pantalón y la camisa de tela gastados por el uso en el trabajo mal remunerado.  Tosió fuerte, como le había enseñado a todos sus hijos, anunciando su llegada y luego haló el gargajo con toda su fuerza para escupirlo al suelo, era como marcar, como lo hacen los perros al orinar, era una señal territorial.
— Ya me dio miedo Esteban, ¿Qué querrá el cerote ahora?—murmuró Magdalena nuevamente.  Esteban no podía dejar de llorar, estaba petrificado, quería correr pero hacía mucho que no podía.
      Don Carlos se acercó al rostro de Esteban gritándole con un brazo levantado sosteniendo una Biblia: — ¡Deja de hablar como mujer, marica de mierda! ¡Y quítate ese vestido de puta, qué tu madre ya está muerta!—




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sábado 30 de julio de 2011

Historias Cuatro X Cien

*
      Se miraban detenidamente, sin pestañar, sin hacer movimiento alguno, sabían que hacerlo podría propiciar el desequilibrio y derrumbar lo construido durante los siglos de los siglos.
    Una vez, uno de los personajes intentó hacer algo sin despegar la mirada, pero eso ocasionó muchos problemas que no han podido solucionar. En otra ocasión el otro personaje pestaño porque había algo molesto a su alrededor, un viento pequeño que navegaba por esos lugares, y destruyó un sin fin de elementos mágicos nacidos durante el equilibrio.
    De esas experiencias, los dos personajes, desnudos, mantienen las miradas detenidamente tratando de no perturbar otros mundos.
**
     -De quien menos había sospechado era de ti, Pedro Luis…- se escuchó dentro de la casa, estaban todos reunidos viendo la telenovela, emocionados a pesar de saber el final.
     A fuera estaba ella esperando al primer cliente de la noche. Sabía que vendría el mismo de siempre, todos eran iguales, con deseos de carne fresca. Al final la dejaban en el cuarto del motel envuelta en olor a sexo y sudor.
     Se detuvo un carro con el primer cliente, ella se acercó despacio apretando con fuerza una diminuta muñeca que tenía dentro de su bolsa tratando de olvidar su niñez.
***

   De quien menos había sospechado era del “Chucho-Lobo”, esa temible bestia, ese salvaje ser, enorme, de pelaje negro, cola larga y colocha, orejas puntiagudas y ojos del color de la sangre.
      Sabía de la existencia de la llorona, del sombrerón y de la siguamonta; me protegí de ellos, pero nunca del “chucho-lobo”, eso terrible no se cruzó por mi mente.
     Ahora ese demonio devorador, con hambre insaciable se refugiada en el interior de nuestra aldea: Santa Ana. En el día parece un lugar apacible, pero cuando la oscuridad cubre el poblado con su manto se siente su sed a muerte.
 ****
      Llegaron de repente y sin aviso, ocultándose entre la sombra de los árboles que crecían alrededor del poblado. Tenían los ojos inyectados de rabia, en su sangre fluía un monstruo sádico entrenado para torturar al enemigo. Así fue como llegaron: como fantasmas, como ágiles depredadores, como seres sedientos de muerte.
      Todos morimos esa madrugada, los hombres fueron desmembrados, las mujeres violadas y quemadas; y los niños triturados entre las rocas y utilizados como alimento para los perros. Solo sobrevivieron bajo tierra los llantos, los gritos y la desesperación.
     Así como llegaron se fueron, con la misma rabia, odio y sadismo.
 
(basado en la propuesta del concurso de Los Buc Buc http://www.facebook.com/losbucbuc antes de Filgua)