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domingo, 13 de enero de 2013

Sabiduría Paternal


Mi padre era un buen hombre; trabajaba de mañana a noche sin descanso.  Era inteligente también, había que obedecerle al momento porque él sabía “el por qué decía las cosas”.  Una vez me dijo:
—No juegues con fuego—, yo seguí en el poyo sonriendo esperando otra advertencia, él arrugó la frente y tensó la mandíbula.  Yo salí corriendo a mi habitación intentando huir pero fue tarde, mi padre tomó mi brazo y empezó a quemarlo sin misericordia.   Yo intentaba gritar con todas mis fuerzas porque el dolor era insoportable, pero parecía que él no los escuchaba. Mi madre intentó detenerlo pero él era fuerte y grande, y la empujó, ella salió corriendo de la casa.  No supe más, me desmaye.
Dos días después desperté en el hospital con todo el cuerpo vendado, incapaz de moverme.  Mi madre lloraba desconsoladamente al lado de mi cama y él, mi padre, estaba parado enfrente de la cama con los brazos cruzados con una sonrisa sarcástica.
Años más tarde hice lo mismo con él pero no sobrevivió.

imagen: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjCspsHyU7MXtCqT43XFpCgMVAtJT8sdHnwp6EEGozQNKIN9o7nMLHS54mpYyCCHzMmgGNHsmzELwgWONEvHmP7i02GtCj4FR4_xmm6Rm0TDaRBShc_cqoK5M4ZV0J3Ql7dnhM9lc5ybfON/s1600/fuego.jpg

jueves, 8 de septiembre de 2011

Después del Trabajo

— ¿Qué querrá ese hijueputa otra vez?—murmuró Magdalena a Esteban.  Él siempre había estado a su lado, habían sido inseparables desde que nació.
      Escucharon el sonido de las llaves y el click de la chapa al quitar el seguro.  Una tenue luz se hizo cada vez más grande a medida que se abría la puerta.  Entró Don Carlos, con el pantalón y la camisa de tela gastados por el uso en el trabajo mal remunerado.  Tosió fuerte, como le había enseñado a todos sus hijos, anunciando su llegada y luego haló el gargajo con toda su fuerza para escupirlo al suelo, era como marcar, como lo hacen los perros al orinar, era una señal territorial.
— Ya me dio miedo Esteban, ¿Qué querrá el cerote ahora?—murmuró Magdalena nuevamente.  Esteban no podía dejar de llorar, estaba petrificado, quería correr pero hacía mucho que no podía.
      Don Carlos se acercó al rostro de Esteban gritándole con un brazo levantado sosteniendo una Biblia: — ¡Deja de hablar como mujer, marica de mierda! ¡Y quítate ese vestido de puta, qué tu madre ya está muerta!—




imagen: http://farm2.static.flickr.com/1048/1435305228_10abaf9298.jpg

lunes, 22 de noviembre de 2010

Justo Trabajo

La Jusiticia te proporcionará paz, y también trabajos
Ramon Llull (1235-1315) 


Ellos no comprendían por que debían hacerlo y presentar a ese hombre frente a la máxima autoridad de la región, pero cumplían ordenes nada más.
Mientras lo hacían reían a carcajadas sin parar, les era simpático como los seres humanos se retrocían con el dolor.
imagen tomada en: http://www.cpdhcorrientes.com.ar/relatos.htm 22/11/2010 7:18pm

martes, 29 de diciembre de 2009

Retorno al Hogar


—…¡Y puedo sacar adelante a mis hijas sin vos!— Gritó con una fuerza que sacó de todo ese odio que había acumulado durante toda su vida.

—
¡Vos hija de la gran puta!— Mientras le gritaba eso se acercó corriendo con el palo de trapear en la mano. Se escuchó el ruido del palo quebrándose y un quejido, nada más. –Vos no vas a poder mantenerlas con esas tus putas piernas quebradas ¿va? Ahora me quedo en esta tu mierda de casa.—

Y regresó.


imagen: http://2.bp.blogspot.com/_w42FqS9xyYo/STyRPgXxC4I/AAAAAAAAABrY/7wftDO2dhw8/s400/palo_de_trapear.jpg

sábado, 7 de febrero de 2009

Sociedad Común

I

Poc, poc, poc.

Se escuchaba el sonido de las botas de aquel personaje tan común. Entró a su oficina, una extensión de toda su persona. Era oscura, impenetrable, rígida, no cabían en ella ningún tipo de sentimiento o emoción a pesar que pregonaba en sus discursos el amor a todos.
Se sentó, dejó caer un escupitajo al suelo que cubrió con la suela de sus botas. Tomó la bella pluma adornada por una orilla de oro y se dispuso a firmar los nuevos reglamentos que él estipulaba:

— Real decreto número 23-2030: Por medio de este declaro la liberación de todos los detenidos si estos voluntariamente pasan por el área de educación civil…—

Estaba harto de mantener a tantos hijos de puta y lo único que hacían era comerse el dinero del pueblo, Suspiró fuertemente y en ese preciso momento entró un guardia:

—Este es el primer prisionero que voluntariamente decide recibir la “Educación Civil”—dijo el soldadito a pesar que en ese momento se estaba firmando el decreto.

—Bueno muchachos, utilicen sus habilidades especiales y empiecen por los oídos, después por las manos y de último déjenme los ojos—con una sonrisa y restregándose las manos— esas son las partes que me gusta desprender.

II

Se sentía un Héroe, había logrado que todos fueran creyentes, todos se arrodillaban ante él sin excepción alguna. Si sucedía cualquier diferencia, el Gobierno Central del Mundo se hacía cargo de borrar de la faz de la tierra a la ciudad entera en donde vivía el revolucionario, por que preocuparse de un solo sujeto, era mejor así, el blanco era seguro.
III

— ¿Qué armamento utilizamos para esta guerra mi señor?—

—La más letal, la que cause el mayor daño a todos en ese lugar, así dejan de hacer preguntas los demás. Usa la bomba GR4. —

—Pero…, esa está prohibida por el Gobierno Central del Mundo. —

—Cállate y dispara que yo soy el puto Gobierno Central del Mundo. —
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