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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Aprender a Ser Estrella





La última noche que lo vio fue parado frente a los pies de la cama, sonriendo, viéndose mucho más grande de lo que era.
-¿Qué haces ahí?-Le preguntó.
-Es tiempo, he aprendido a ser Estrella.  Es el momento.- Entonces salió de la habitación, tomó la perilla de la puerta y medio cerró la puerta para dejar entrar un poco la luz de la sala.  Sus pasos se alejaron poco a poco dejando un pequeño eco que nunca había sucedido, dejando atrás una pequeña estela de luces diminutas.
Al día siguiente se levantó pensando que aquella experiencia había sido un sueño, pero no.  Realmente se había transformado en una estrella.

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domingo, 13 de enero de 2013

Sabiduría Paternal


Mi padre era un buen hombre; trabajaba de mañana a noche sin descanso.  Era inteligente también, había que obedecerle al momento porque él sabía “el por qué decía las cosas”.  Una vez me dijo:
—No juegues con fuego—, yo seguí en el poyo sonriendo esperando otra advertencia, él arrugó la frente y tensó la mandíbula.  Yo salí corriendo a mi habitación intentando huir pero fue tarde, mi padre tomó mi brazo y empezó a quemarlo sin misericordia.   Yo intentaba gritar con todas mis fuerzas porque el dolor era insoportable, pero parecía que él no los escuchaba. Mi madre intentó detenerlo pero él era fuerte y grande, y la empujó, ella salió corriendo de la casa.  No supe más, me desmaye.
Dos días después desperté en el hospital con todo el cuerpo vendado, incapaz de moverme.  Mi madre lloraba desconsoladamente al lado de mi cama y él, mi padre, estaba parado enfrente de la cama con los brazos cruzados con una sonrisa sarcástica.
Años más tarde hice lo mismo con él pero no sobrevivió.

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domingo, 29 de julio de 2012

La Cena



Abrió la puerta de su casa haciendo un gran ruido provocando un gran eco dentro de la misma.  La oscuridad era completa hasta que prendió la luz opaca y débil, los pocos objetos se pudieron verse, era un cuarto extremadamente pequeño, en las paredes eran visibles las manchas de humedad y deterioro, el olor era espeso y desagradable, era un lugar lúgubre.  Había un catre en el rincón de la habitación y una colchoneta que se encontraba sobre este, unas sabanas completamente ralas por el uso y una chamarra que tenía una pestilencia insoportable.  En el fondo podía observarse una puerta abierta que daba a un baño que se encontraba, al igual que el cuarto, en completa ruina, lo único que merecía la pena en el baño era una pequeña tina, donde realizaba casi todas las cosas importantes para sobrevivir.
            Entró un poco cansado por haber realizado una gran caminata debajo de la lluvia de la ciudad, siempre lo hacía para matar el tiempo, porque su comida siempre tardaba más de la cuenta, y sabía que cuando se está solo el tiempo se ensaña con uno, se hace interminable, eterno.   Se recostó en el catre y cerró los ojos, empezó a pensar en toda su vida, desde que era niño hasta estos últimos años insoportables, a pesar de ello él se aferraba a esta sin ninguna meta.  No podía evitarlo, siempre pensaba en todo eso,  en como había llegado a hasta allí.
          El pensar lo afligía, lo mataba, pero no dejaba de hacerlo porque todo se relacionaba con su comida.  Cuando era pequeño su padre le enseño a cazarla y a prepararla eficientemente, esos tiempos fueron los mejores, aunque era poca, no era difícil de obtenerla, se agrupan todos los cazadores y atacaban a las presas que eran tan inocentes y estúpidas que a veces le hacía gracia. Creció, sus padres murieron, él tuvo esposa y varios hijos en ese momento, pero desde entonces todo cambio, los animales con que se alimentaban comenzaron a defenderse, poco a poco fueron desapareciendo todos integrantes de su tribu, quedando solamente familias desperdigadas por todos los lugares sin comunicación entre ellas por el temor a ser muertos.  La comida fue difícil de capturar, escaseaba.
Al poco tiempo, su esposa y sus tres únicos hijos, fueron apresados por una manda de esos animales, los asesinaron y los devoraron salvajemente, solamente quedó él, inmerso en la soledad y en la muerte que no llegaba.  En todo eso pensaba mientras mantenía los ojos dentro de la oscuridad de sí mismo, dentro del vacío en que se encontraba.
Después de un rato de pensar, de torturarse en su pasado, en su miserable presente, su olfato sintió el alimento que se anunciaba con el aroma perfecto y delicioso que diluía el hedor de la habitación, se encontraba en el punto esencial para cenar, tal como las generaciones pasadas se lo había enseñado.  En esos instantes interrumpió sus deprimentes pensamientos, abrió los ojos y se paró, caminó despacio al baño en donde estaba preparado el manjar, se hincó frente a la tina de baño y logró ver el cuerpo sumergido de una mujer bastante joven, que tenía la piel pálida y suave por el agua.  Se arremango la camisa color azul que llevaba puesta e introdujo los brazos completamente para tomar de los hombros a la deliciosa presa, cuando lo hacía sintió en la sangre excitación, la sensación que lo acompañaba siempre antes de comer.  Solamente sacó la mitad del cuerpo y, como era costumbre de su familia, comenzó a devorar el cuello fuertemente, en cada una de las mordidas llevaba el hambre y la rabia, el hambre y la rabia.

 
Imagen: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgUq_zmAAK7AHvTB7PDj6EZbKOVcqvz620JHCzTf-_jhelYdnyExtqze0JLL3dwJpAJ8dze6BLu9W6EsNwnhxSLQ1l5OvScOPYvoY-5DL4D6P-dqh1FZLn8JYQU8wpwgIojZjfTXBDSuFU/s400/sombras.jpg