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jueves, 28 de abril de 2016

Raquel



Algunos días la mamá se levantaba a limpiar los rastros de sangre que había en el piso.  Regañaba fuertemente a los gemelos porque siempre habían sido traviesos, claro que ahora se escabullían detrás de la falda de ella negando todo.  Nadie les creía y sonreían porque era la actuación más real:

-Es la huésped que dejaste entrar- decían con mucha veracidad.

Las noches de aquellos días los gemelos huían a la habitación de su madre, se cubrían con las cobijas y lloraban porque decía que la niña llamada Raquel había vuelto a dejar las huellas de su asesinato en el piso.  La mamá sonreía amorosamente, los abrazaba mientras sus pies sangraban.

imagen: http://www.ikerjimenez.com/blog/imagenes/valor-de-la-sangre-milenio3-11x05.jpg

martes, 25 de febrero de 2014

Caída


I


Caminó inseguro en la oscuridad, hasta que sintió caerse a un abismo. Oscuridad nada más y la sensación de la caída acentuaba el miedo. A veces trataba de aferrarse a las paredes pero no lograba sentirlas, era como si no existieran.



II

Despertó repentinamente, el sudor frío recorría su cuerpo, las sábanas estaban húmedas. Su mano, entonces, recorrían con tensión y fuerza las texturas de los cobertores, de las líneas que se formaban de las telas y sintió que no eran de la cama en donde dormía siempre, esta cama no era la suya, su ropa tampoco. Se levantó velozmente al baño, se lavó la cara y notó en el reflejo del espejo que no era su rostro el que lavaba. Corrió al dormitorio y se tiró a la cama y cerró los ojos y gritó.



III

Cuando abrió los ojos, él seguía cayendo sin sentido en el abismo. El terror lo recorrió nuevamente y gritó con todas sus fuerzas. Sus manos tensas deseaban sostenerse de algo, pero era imposible y gritó nuevamente hasta desmayarse.



IV

Cuando despertó dejó de existir, no había nada, su cuerpo había desaparecido y se quedó en un vacío, en la ambivalencia, en la no existencia.



V

Su cuerpo estaba tirado, cerca de la sala. Debajo de él un charco de sudor. Su rostro tenía una mueca entre paz y terror.


Imagen:https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhK-ih5eLn-OIby2btfrp9UrBlGizQLzf9isEn2lDgzupW6CT7rlP9zYwec3y3MUkVe54FlJxysTvwmemJifUjp6RajUr4F0m4E895qIXuUNJ_uGWor8Z0P0iht9T4upI9dya8pbxNNc5k/s1600/abismo.jpg

miércoles, 1 de enero de 2014

El Rayo de Luz

            Estaba sentado sobre la cama, las sábanas y chamarras estaban desordenadas, los pliegues de estas eran formaban oleajes terribles y enormes que terminaban en una quietud cercana al cuerpo.  El cuarto era pequeño en esos momentos, en otros podría haber sido grande y a veces una habitación normal, cómoda.  Hoy no era así, era un lugar asfixiante.  Solo una luz pequeña se atrevía a rompen con todo el color sepia que inundaba todo el ambiente, era como un láser que atravesaba del techo de lámina hacía en donde estaba la mesa de noche.
            Sus manos, estaban cubriendo la cara porque había una angustia que estaba atorada en su pecho.  Era una aflicción de muchos años, tal vez algo que se había transmitido de generación en generación y a él le tocaba sentirla en toda su expresión, como si todos sus antepasados le gritaran sus dolores.
            Quería vomitar, quería gritar, quería llorar, quería golpear con todas sus fuerzas.  Quería morder y desgarrar destrozando a todos, a cada una de las personas que pensaba que conocía, pero era imposible.  Cuando lo intentaba sentía dolor en los ojos y en la boca porque estaban cocidos desde hace mucho tiempo, una herencia dejada de padres a hijos.
            En su mente, en su aflicción, se cruzó el pensamiento: Tal vez hoy.
            Y esas palabras se repetían una y otra vez, mil veces, y a medida que se repetía la sensación de desesperación aumentaba.  La fuerza de vomitar todo lo que estaba dentro de su pecho crecía cada vez más.  Los dedos tocaban la boca y los ojos sintiendo las costuras hechas de hilos fríos de metal y las manos temblaban por el miedo que representaba quitarse eso que siempre había tenido.
            Hasta que no puedo más y empezó a arrancarse ese metal que unía desde siempre sus labios y sus ojos.  Salía sangre por todas partes machando el piso y sus manos, su rostro y su cuerpo.  El dolor era insoportable a veces se desmayaba pero cuando volvía en sí reiniciaba con el trabajo.  Cada sentía más libre los ojos y la boca, pero al mismo tiempo el dolor crecía fuertemente.
Ya había terminado, estaba tirado en el piso bañado en su sangre.  Primero una sensación de paz que se revolvía con un miedo intenso, después una soledad llena de frío lo cubrió.  Quería gritar pero las cuerdas vocales habían estado silenciadas tanto tiempo que no podían hacer más que producir un sonido gutural.
En su mente se cruzó el pensamiento nuevamente: Tal vez hoy.
            El único testigo de todo eso era el rayo de luz que se mantenía quieto, inmutado por el suceso, como un compañero fiel que mantiene el silencio.

imagen:
http://us.123rf.com/400wm/400/400/xochicalco/xochicalco1205/xochicalco120500005/13489823-el-hombre-con-los-ojos-y-la-boca-cosido-en-un-estilo-de-grabado-en-madera.jpg


lunes, 23 de septiembre de 2013

El Sonido del Bosque



Cada noche del bosque surgía un sonido terrorífico.  Nadie lograba dormir porque decidía quedarse esperando en la puerta de su casa, armados con lo que tenían: un hacha, una pala, un pico, un rifle, algo para proteger a su familia.  El sonido continúo noche tras noche, incesante, martirizando a los aldeanos.  Todos sentían un miedo que les travesaba todo el cuerpo y los hacía temblar.

Cuando el pueblo estaba ya cansado de tener tanto miedo de aquellos retumbos  los reyes decidieron armar una expedición a lo más profundo de aquel bosque, para saber que sucedía, encontrar una respuesta y solucionarla.  Todos sabía que nadie había regresado de aquel lugar, los más valerosos habían retornaban con el pelo cano y sin la capacidad de poder hablar, salían arrastrándose, llorando y gimiendo, con sangre en todo su cuerpo.

Así salió el rey, decidido para internarse en el bosque.  Nadie lo siguió, solo su hija que en la entrada de aquel mágico bosque le entregó una espada mágica con el poder de ser más fuerte en la medida que controlara los miedos.  El Rey tomó la espada y le sonrió, después solo cerró los ojos, tomó aire para para poder concentrarse y seguir el camino.

La princesa se quedó parada observando cómo la imagen de su padre difuminaba, cubriéndose de oscuridad, sintió como latía su corazón con fuerza.  Quería gritar, pero los labios no se desprendían, al fin dio un solo grito: -¡Te quiero mucho!-, que se ahogó en un nudo en la garganta.

A lo lejos se escuchó la pequeña respuesta: -Regresare.-

Mucho tiempo después el sonido dejó de escucharse, solo en algunas ocasiones resonaba nuevamente, pero ahora acompañado de otro más, de uno fuerte y tranquilizador, uno que  impedía que los miedos continuaran y fluyeran en los pobladores.

La princesa sigue esperándolo en la entrada de aquel bosque, sentada, muy tranquila.


imagen: http://farm2.static.flickr.com/1219/560343408_a83819c9fd_o.jpg

martes, 7 de mayo de 2013

Soplo Mágico


      Se sentó en el único lugar que quedaba en el autobús que se dirigía a su casa.  Ya cómodo abrió un libro viejo que guardaba en su bolso y sopló, de él salieron una gran cantidad de criaturas: deformes, bellas, andróginas, hipersexuales, tímidas, rabiosas y sanguinarias, grandes y pequeñas.  Todos en el autobús empezaron a gritar, pero era demasiado tarde, aquel muchacho había destapado una caja incierta y terrorífica.  Después de un pequeño recorrido el autobús se detuvo bruscamente al impactarse en una pared.  En ese momento salió el joven riéndose y tomando otro autobús.

imagen: http://images.wikia.com/silent/images/2/2c/Sh5_art_23_smog.jpg