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miércoles, 1 de mayo de 2013

Soñar



El la colocó sobre su mano para arrullarla, para cantarle una historia acerca de la luna y las estrellas; del sol y el cielo azul; del silencio y del canto de las sirenas.  Ella, pequeñita, muy pequeña, se acomodó y cerró los ojos muy tranquilamente tratando de dormir.  El la miraba en su mano, la miraba dormida, quietecita, solo respirando.  Le dio un beso en la mejilla y la dejó suavemente jugando en la tierra de los sueños.

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viernes, 1 de marzo de 2013

El Arbol de Rayos






      En la profundidad del bosque había un árbol que se había creado con rayos de luz.   A su alrededor había una oscuridad penetrante, fría y petrificadora.  Su tronco era una luz como la de un relámpago: brillante, fuerte y sus ramas se desprendían como otros rayos igual de luminosos.

     Una vez, alguien planificó derribarlo y demostrar su fortaleza frente a los mitos y las leyendas.  Era una persona fuerte, grande, con músculos enormes y con una rabia por dentro que nunca pudo controlar.

     Se preparó para la encrucijada y al siguiente día dejó el poblado, sintiendo el orgullo y la fuerza por dentro recorriendo las venas al no voltear a ver.  Solo en su rostro una sonrisa de desprecio se asomó.

     Por algún tiempo todos esperaron pero nunca más se supo de ella y la leyenda continuó con más fuerza.


Imagen: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiCiXodZuYSwDysow3Hq7G-oZgK8ia1wt6t1tClab_rSGizXrCzPAPwEql7qvpg4zUK3H9ruRDBtIBRHeTX7E2WfwrnuLMsOM2_KNaXHJy-GuNzikqYU8I__rCIGoVwmJeb0EB94oCT4kE/s1600/rayo3dn3.jpg

miércoles, 27 de junio de 2012

Realidad Alterna


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Estaban a punto de tener consciencia nuevamente de su pequeñez y de formar parte de un ser mucho mayor.  Estaban a un solo paso de poder entender eso de ser cómo “células madres” o “glóbulos blancos” o, en el peor de los casos, “células cancerígenas”.  Faltaba poco para entender todo ese misterio.  Así estuvieron cuando vino un diluvio inevitable que arrasó todo.
Aquel conocimiento, aquella conciencia se perdió, se esfumó nuevamente en el tiempo.
En otro plano: el cuerpo de un ser estaba acostado en una camilla, el sanador únicamente dijo en su lenguaje:
- Fue imposible, la infección estaba en todo el organismo y lo estaba matando.  Lo siento mucho.- Y dio un abrazo a los familiares que estaban cerca del cuerpo muerto.

imagen: http://www.ordendeltemple.net/Publicaciones/images/stories/joomslide/COSMOS_01.jpg

sábado, 11 de febrero de 2012

Buenas Noches


            El reloj marcaba las seis y media en punto, era la hora exacta en que el sol comenzaba a ponerse detrás de las montañas.  Poco a poco el día llegaba a su final y la noche principiaba a cubrir por completo todas las regiones de aquel lugar.  Todas las personas que habitaban a los alrededores se preparaban para recibir lo ya esperado.
            Ramón, como todos, ya se encontraba listo para los sucesos de esa noche larga, pero debía de enfrentarlo de manera diferente.  La mayoría de los habitantes compraban a diario series de candelas para mantenerse alumbrados y poder continuar con una vida común y corriente, como si la noche no trajera nada más que oscuridad y silencio.  Él, en cambio, desechaba cualquier objeto que iluminara su casa o cualquier lugar cercano, deseaba ver nada, deseaba sentir lo menos posible en esos momentos.
            Lo único que hacía era sentarse agarrándose las piernas con los brazos para tomar una posición fetal, una forma práctica para sentirse protegido de los sucesos que se avecindaban.  Sus brazos apretaban con suficiente fuerza sus extremidades hasta que sentía dolor en el área lumbar, en el cuello y los omoplatos.
            El reloj nunca dejaba de mover sus agujas, era un movimiento perpetuo.  Muchas veces, de una manera ingenua, intentó parar lo inevitable: Una vez retrasó las agujas cada hora, otra vez tiró todos los relojes que tenía en su casa, pero nunca logró que la noche no llegará.
            En cada hora la noche se asomaba, tomaba aquella ciudad que carecía de iluminación.  En cada segundo la oscuridad reinaba en todos los lugares.  En la casa de Ramón solamente se colaban por las ventanas los rayos de luz de la luna.
            Sus ojos grandes observaban las manecillas del instrumento que más aborrecía, el tiempo se acercaba, el sudor de su cuerpo brotaba incontrolablemente: salían pequeñas gotas que hacían un camino alrededor de todo su rostro, su pecho y espalda transpiraban enormemente.  Ramón no podía controlar estas respuestas fisiológicas y lo único que podía hacer en ese momento era agarrarse fuertemente de las piernas, cerrar los ojos profundamente y soportar el terror.
            En ese minuto observó lo que tanto temía: Una sombra que se movía alrededor de su casa.  La lograba divisar y después la perdía, eso lo ponía nervioso, sentía que el miedo se hacía más grande y más fuerte.  Difícilmente podría salir bien esta vez.
            Un sobresalto lo invadió cuando la sombra ingresó a su hogar.  La sombra se escabullía entre los muebles.  No podía hacer nada más, solo esperar, pero era eterna.  Le daba terror pensar que la sombra ya se encontrara con él, en el lugar más seguro que existía durante la noche.
            Intentaba no moverse y que su respiración no lo delatará pero no lo logró, no pudo hacerlo.  Cuando el reloj señaló con un sonido estridente las doce en punto sintió en su cuello y oreja una suave respiración que lo inmovilizó.




imagen: http://media.photobucket.com/image/posicion%20fetal%20oscuridad/matias808/angustia.jpg