lunes, 14 de marzo de 2011

Problemas de Amor

       El amor fue algo que le apasionaba pero siempre le causó problemas.   Cuando tenía 8 años estampo un beso en la boca a su hermano, este le contó a sus padres y no tardaron en reaccionar con una reprimenda increíble: Un Par de cinchazos que le dejaron las piernas rojas y amoratadas y un gran discurso de la ira de Dios sobre Sodoma y Gomorra, y como Él reaccionaba ante las personas que se dejaban amarrar por el placer de la carne.
      Ya en la adolescencia se enamoró de Pedro, el más alto y fuerte del aula.  Lo quiso conquistar pero su novia no se lo dejó arrebatar, así que en una esquina después de clases, Amanda la novia, le dio una golpiza, le rasuró el cabello largo con rizos negros y le rompió el vestido.  Ese día lloró tanto como pudo en aquella esquina, todos pasaban mirando alimentando el morbo que surge durante y después de las peleas de adolescentes, sin involucrase, dejando pasar las cosas, profundizando más la vergüenza y la impunidad.
      Transcurrieron los años del básico y diversificado siendo el personaje solitario, anónimo y marginado.  Durante ese tiempo dejó de creer en el amor hasta llegar a la Universidad: ahí conoció a “El Pelusa”, un chaparro integrante de la asociación universitaria, chupaba hasta los codos y normalmente se quedaba tirado en las aceras hasta el amanecer; tenía una pareja y dos hijas, trabajaba solamente dos arduos meses y le alcanzaba para todo el año, vivía de la Huelga de Dolores, era de los cabezones que después de está fiesta en Semana Santa se olvidaba de la pobreza de Guatemala y viajaba al extranjero con los otros integrantes del Honorable.
      Con él encontró esa pasión que tanto buscaba desde la niñez.  Se fugaban para no ser vistos, aprovechaban los rincones oscuros atrás de los edificios universitarios o de los callejones alrededor de la universidad.  Pero una vez a la semana se veían en un motel de los construidos a lo largo del periférico.  Ahí tenían el sexo como lo había narrado su padre cuando había pecado de incesto.
      Pasaron los años, “El Pelusa” cambió de carrera para mantenerse dentro del recinto universitario y tener a la Huelga de Dolores como proveedora monetaria y a los pobres como excusa para que existiera ésta.
      Paco dejó la universidad decepcionado de lo vulgar y conservadora que era la educación superior, abandonó la aventura amorosa con “El Pelusa” enamorándose de un hombre que no detestaba a los maricas y sí los amaba como él había soñado.

1 comentario:

RELATOS,CUENTOS, POEMAS dijo...

está bueno, pero desde la primera linea ya se veía venir el final http://pasequelecuento.blogspot.com