miércoles, 30 de abril de 2014

El Viaje de Ramón




     Le gustaba mucho tirarse pedos en las camionetas, era algo que le fascinaba, llegaba casi a una sensación similar al orgasmo, pero solo ahí se quedaba, en una sensación.  Todo inició cuando tenía un pedo trabado rumbo a su trabajo, tenía una molestia muy grande en el vientre, lo sentía inflado y con un dolor que se movía de un lado a otro, en uno de esos el pedo salió sigilosamente sin hacer ruido, fue algo sin intención, pero le causó un gran gustó ver cómo las personas simulaban el olor mientras que otras exageraban sus gestos y movimientos al sentirlo.
     Había pasado un par de años de eso y hoy había un brillo especial en sus ojos, su mirada era diferente, su manera de caminar, su postura, su ropa, todo en él era distinto, el conductor lo notó cuando subió y cuando lo miró por el gran retrovisor.  También lo percibió el ayudante cuando recibió el billete del pasaje arrugado y sudoroso.  La señora que viajaba a su par lo miró por el rabillo del ojo y sintió algo extraño en esa persona alta, con barba negra y espesa, en su vestimenta y en el temblor del cuerpo.  Parecía que todos habían notado la novedad pero nadie sabía que era específicamente.
     Hizo algunos cálculos mentales y cuando todo coincidía cerró los ojos para tratar de concentrarse, en ese momento hizo un recorrido de casi toda su vida: Había sido un niño no querido por sus padres y por ello había sufrido una negligencia completa, la única persona que lo ayudó a salir de ese oscuro agujero por un momento lo dejó caer nuevamente cuando no quiso huir con él.  En su adolescencia todos lo odiaban, le pegaban los más grandes y cuando avisaba a sus padres ellos no lo escuchaban lo más que recibía era un escupitajo en la frente.   Huyó solo.  Sin razón alguna logró tener un trabajo que le daba para vivir.
     Respiró profundo y las imágenes de su vida se esfumaron por completo, se paró para ir a la puerta del autobús y a un par de asientos cercanos hizo su acto.  Se cagó, haciendo el ruido más grande y mostrando la humedad en su trasero.  El olor era insoportable, todos se quejaron pero no pudieron hacer algo porque fue sorpresivo, solo después el ayudante reaccionó, lo empujó para sacarlo inmediatamente, hasta que llegaron a la puerta de salida y lo lanzó lo más fuerte que pudo como representando el odio de todos los viajeros.  Ramón cayó al suelo, mostrando el culo y el pantalón manchado de mierda.
     Mientras él escuchaba las quejas sintió un calor profundo en todo su cuerpo, como si fueran llamas y su pene estaba casi por reventar, sentía un orgasmo completo, pleno.  Sudaba como un cerdo por la excitación que sentía y eyaculó fuertemente cómo nunca en su vida lo había hecho.
      El bus se alejó con todos los pasajeros gritando, él solo reía cómo un desquiciado que había encontrado el oro más preciado de su vida.
 


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martes, 25 de febrero de 2014

Caída


I


Caminó inseguro en la oscuridad, hasta que sintió caerse a un abismo. Oscuridad nada más y la sensación de la caída acentuaba el miedo. A veces trataba de aferrarse a las paredes pero no lograba sentirlas, era como si no existieran.



II

Despertó repentinamente, el sudor frío recorría su cuerpo, las sábanas estaban húmedas. Su mano, entonces, recorrían con tensión y fuerza las texturas de los cobertores, de las líneas que se formaban de las telas y sintió que no eran de la cama en donde dormía siempre, esta cama no era la suya, su ropa tampoco. Se levantó velozmente al baño, se lavó la cara y notó en el reflejo del espejo que no era su rostro el que lavaba. Corrió al dormitorio y se tiró a la cama y cerró los ojos y gritó.



III

Cuando abrió los ojos, él seguía cayendo sin sentido en el abismo. El terror lo recorrió nuevamente y gritó con todas sus fuerzas. Sus manos tensas deseaban sostenerse de algo, pero era imposible y gritó nuevamente hasta desmayarse.



IV

Cuando despertó dejó de existir, no había nada, su cuerpo había desaparecido y se quedó en un vacío, en la ambivalencia, en la no existencia.



V

Su cuerpo estaba tirado, cerca de la sala. Debajo de él un charco de sudor. Su rostro tenía una mueca entre paz y terror.


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miércoles, 1 de enero de 2014

El Rayo de Luz

            Estaba sentado sobre la cama, las sábanas y chamarras estaban desordenadas, los pliegues de estas eran formaban oleajes terribles y enormes que terminaban en una quietud cercana al cuerpo.  El cuarto era pequeño en esos momentos, en otros podría haber sido grande y a veces una habitación normal, cómoda.  Hoy no era así, era un lugar asfixiante.  Solo una luz pequeña se atrevía a rompen con todo el color sepia que inundaba todo el ambiente, era como un láser que atravesaba del techo de lámina hacía en donde estaba la mesa de noche.
            Sus manos, estaban cubriendo la cara porque había una angustia que estaba atorada en su pecho.  Era una aflicción de muchos años, tal vez algo que se había transmitido de generación en generación y a él le tocaba sentirla en toda su expresión, como si todos sus antepasados le gritaran sus dolores.
            Quería vomitar, quería gritar, quería llorar, quería golpear con todas sus fuerzas.  Quería morder y desgarrar destrozando a todos, a cada una de las personas que pensaba que conocía, pero era imposible.  Cuando lo intentaba sentía dolor en los ojos y en la boca porque estaban cocidos desde hace mucho tiempo, una herencia dejada de padres a hijos.
            En su mente, en su aflicción, se cruzó el pensamiento: Tal vez hoy.
            Y esas palabras se repetían una y otra vez, mil veces, y a medida que se repetía la sensación de desesperación aumentaba.  La fuerza de vomitar todo lo que estaba dentro de su pecho crecía cada vez más.  Los dedos tocaban la boca y los ojos sintiendo las costuras hechas de hilos fríos de metal y las manos temblaban por el miedo que representaba quitarse eso que siempre había tenido.
            Hasta que no puedo más y empezó a arrancarse ese metal que unía desde siempre sus labios y sus ojos.  Salía sangre por todas partes machando el piso y sus manos, su rostro y su cuerpo.  El dolor era insoportable a veces se desmayaba pero cuando volvía en sí reiniciaba con el trabajo.  Cada sentía más libre los ojos y la boca, pero al mismo tiempo el dolor crecía fuertemente.
Ya había terminado, estaba tirado en el piso bañado en su sangre.  Primero una sensación de paz que se revolvía con un miedo intenso, después una soledad llena de frío lo cubrió.  Quería gritar pero las cuerdas vocales habían estado silenciadas tanto tiempo que no podían hacer más que producir un sonido gutural.
En su mente se cruzó el pensamiento nuevamente: Tal vez hoy.
            El único testigo de todo eso era el rayo de luz que se mantenía quieto, inmutado por el suceso, como un compañero fiel que mantiene el silencio.

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domingo, 3 de noviembre de 2013

La Historia de Chico



Su nombre era Leandro y todos le decían Chico.  Era un niño cómo cualquier otro, corría por todos lados sin parar, saltaba, pateaba la pelota, volvía a correr, a saltar y a patear nuevamente la pelota.  Tenía muchos sentimientos, lloraba cuando los padres no lo dejaban hacer lo que le gustaba, se enojaba cuando le quitaban las cosas cuando ya estaba entusiasmado y era feliz cuando jugaba y comía helados de chocolate con botonetas.
     Era adorable.  Sin duda alguna lo era.  Aunque en algunos momentos no era así, sobre todo cuando pensaba, porque sucedía algo en su cabeza: Esta explotaba como un volcán, tiraba piedras, fuego, la lava corría por todos lados y el material piroclástico cubría el lugar en donde estaba.  Todo un acontecimiento que sin duda sus compañeros, amigos y no amigos les gustaba ver, sobre todo en algunos lados.
     Por esa razón la escuela fue difícil, los maestros detestaban poner problemas para pensar.  La clase de Matemática siempre terminaba con ceniza por todos lados y olor azufre desagradable.  En la de Biología, sobre todo en los debates sobre las teorías del origen de la vida, resultaba igual, y en la Estudios Sociales a veces resultaba peor cuándo se hablaba de situaciones complejas como la desigualdad en Guatemala.  La única que se salvaba de esto era en la clase de Educación Física.
      Los padres preocupados por su condición visitaron a muchos especialistas que le sugerían tratamiento tras tratamiento.  También realizaron muchos viajes a otros países, hicieron un sinfín de peripecias para saber cómo ayudar al pequeño, pero todo era inútil, nada resultaba cómo lo predecían los médicos, al contrario, las erupciones eran terribles después de un tiempo de inactividad.
     Después de todo esto Chico poco a poco empezó a comprender por sí solo y con ayuda de otros niños, muy similares a él, que todos podían controlar lo que les pasaba, solo tenían que saber en dónde estaba su fuerza.  La de él estaba en el cuerpo, tenía que empezarlo a sentir y lo logró cuándo asistió a su primer baile.  Solo ahí fue cuando se dio cuenta que para que su cabeza dejara de hacer erupción tenía que dejarse llevar por el movimiento, por sus brazos, por su piernas, por su estómago, por sus pies y manos.  Dejarse libre por el movimiento de su cuerpo.
     Cuando hizo esto sintió una gran libertad, se sintió lleno de energía y no salía con lava, ni con piedras, ni con olor a azufre, si no que con risas tremendas.
     Después de eso, Chico el Niño Cabeza de Volcán, comprendió que no era tan malo, ni tan feo tener algo sobre la cabeza que hacía erupción.  Era lo que tenía, ni más ni menos.

lunes, 7 de octubre de 2013

El Estudioso del Sueño



      Quería trabajar con los sueños desde niño, fue la fantasía más grande que tuvo.  Estudió mucho y leyó libros de toda tipo: científicos, esotéricos, religiosos, para lograrlo.  Cuándo estuvo preparado para hacerlo se dio cuenta de algo obvio, algo que olvidó, algo de lo más trillado del mundo: “Él era el sueño de otro soñante que soñaba”.

     Pasó días enteros deprimido, encerrado en el pequeño apartamento que había alquilado durante todo ese tiempo de investigación y que ahora se tiraría al basurero sin problema alguno.  Pasó así mucho tiempo hasta que se dio cuenta de lo mágico que podría significar ser el sueño de alguien.

Imagen: http://rizzamaruja.files.wordpress.com/2011/03/5.jpg