viernes, 24 de octubre de 2014

Los Rostros de Pedro




Mi nombre es Pedro, este es el último día que escribo en  este diario, también sé que es el último día de mi vida, estoy cansado y ya no puedo más, es insoportable la situación que estoy atravesando.  –Pedro hacia una diminuta línea escrita en una letra ilegible en un cuaderno que estaba lleno de la misma letra.  El manuscrito estaba sucio, se observaban las manchas de moho y de humedad en sus hojas y en la pasta.
Ya no puedo más, hace más de un año me creció un ser en la panza, lo puedo ver y a veces se ríe de mí, otras veces no se calla.  Al inicio fue interesante estar con otra persona, con otro ser que parecía ser comprensible, pero ahora no lo aguanto.  –Pedro estaba tirado en el piso.
Es el momento, está decidido.- Y dejó de escribir.
Quedó el diario a un lado y cuando se paró dejó al descubierto el vientre en donde había una criatura semiformada.  Tenía un rostro completo pero deforme, solo emitía gemidos porque en lo que podría ser su boca había una cinta de aislar gruesa de color negro, también del mismo vientre salía algo que podrían ser un hombro con su brazo y una pierna, se movían como deseando detener a Pedro sin éxito.
Pedro respiró profundamente con un revolver en su mano apuntando lo que podría ser la sien del otro personaje que se movían tratando de detenerlo, a veces gemía y otras veces se reía sin control.  Pedro disparó.
El dolor era insoportable.  Había caído al piso, su mirada se posó inmediatamente en aquel ser que parecía estar muerto: Sangraba y los ojos estaban abiertos sin vida.  Pedro Solo sonrió.
Empezó a arrastrarse hasta llegar a la puerta de su apartamento y poder pedir ayuda a sus vecinos, pero la mano izquierda se agarró fuertemente de una esquina impidiendo seguir el trayecto.  Los ojos de Pedro se hicieron grandes, no podía creer lo que veía, su hombro empezaba a tener la forma del mismo rostro que había asesinado y ahora controlaba la parte izquierda de todo su cuerpo. 


imagen: http://micasaesmimundo.blogspot.com/2013_10_01_archive.html Etude pour l'assasinat du double, de André Masson

jueves, 26 de junio de 2014

El Penal del Siglo



     El calor estaba llegando a su punto más elevado,  las miradas de los espectadores eran hacía Benjamín.   Él sentía todo eso, la presencia tensa de los aficionados y además el cómo corría el sudor en la frente y en la espalda, las gotas bajaban dejando un camino que era recorrido por otra más.  Usó el antebrazo para secarse un poco.

     Sus ojos intentaban estar atentos a la pelota que estaba en el punto penal.  A veces miraba a los ojos del contrincante que estaba igual de nervioso y bajaba la mirada viendo las piernas para tener una idea de la futura dirección del tiro y nuevamente regresaba a la pelota.   La sensación de vacío se extendía más cuando no lograba interpretar hacía donde podía patear y para ello movía las manos y los pies, así también trataba de desconcentrar al “Gran Álvarez” como era conocido.

     Cuando sonó el silbato, Benjamín miró a Álvarez como corría con todas sus fuerzas, era como si vinera de la portería contraría dándose el impulso máximo.  Tomó aire y al momento de ver como pateaba la pelota se tiró con todas sus ganas adivinando la trayectoria del balón.

      Benjamín sintió como la pelota era rozada por sus dedos derechos.  Había sido como una caricia a ese esférico que venía con mucha potencia.

      Después de eso no escuchó nada, solo calló al suelo de tierra que había en la cuadra de su barrió que aún no había sido adoquinada.  Abrió los ojos y solo podía ver el polvo que se había levantado cubriendo a unos quince niños que corrieron para defender su punto de vista.  Peleaban por ese último gol que representaba ganar o perder el partido del día, después de dos horas juego constante.  Unos gritaban que había pasado rosando las chumpas que habían sido utilizadas como parales, otros vociferaban tratando de ser escuchados entre todos los gritos diciendo que sí gol.  Todos daban explicaciones, se movían de un lado a otro,  movían los parales y otros las dejaban.  Era una batalla campal sin fin.

     Benjamín se paró, se secó el sudor mezclado con tierra y se acercó para pelear con los demás.


imagen: http://mundo52.com/files/imagecache/nota_completa/futbol%20pelota%20zoom%20in_4.jpg

lunes, 23 de junio de 2014

Nuevos Días





Día 2

Nunca imagine llegar a esta edad, en la actualidad ya nadie lo logra, después de las guerras que surgieron entre los extraterrestres y los seres humanos es casi imposible sobrevivir a los tóxicos que ambos bandos dispararon.
Tal vez he llegado a vivir tanto porque nací el mismo día en que aquellas luces empezaron a cruzar los cielos.  Las llamaron “Campo de Fuerza Ultra Liviano”, se suponía que era capaz de dejar salir nuestras armas y que los extraterrestres no lo atravesarían.  Pero no fue así.  No sé porque lo recuerdo, tal vez es por la memoria que me insertaron en el parto o tal vez fue mi marca, eso último me lo dijo mi  máquina-madre que me crio por la ausencia ya de seres humanos capaces.  Todos estaban entorpecidos por los contaminantes, se comían unos a otros o sencillamente había muerto en el campo de batalla.
Es posible que esos rayos al momento de mi nacimiento hayan transformado mi ADN, eso me lo dijo la máquina-médico, y me hayan hecho inmune a la toda la porquería que había en ese tiempo.  En la actualidad, nadie logra sobrevivir más allá de los dieciocho años.  Yo por el contrario he llegado a los veintiséis con algunas dificultades.

Día 1
Ya solo falta un día para la ejecución.  Todos están tranquilos, pareciera que nadie piensa más allá de las consecuencias de esta situación.  Yo he intentado dormir pero no puedo, la Transparencia de los parpados imposibilita en estos momentos.  A veces me entretengo viendo mi corazón latir o cómo se ensanchan los pulmones cuando entra el pequeño aire que puedo obtener.

Día 0

Hoy se realiza la ejecución.  Los únicos seres humanos mayores de dieciocho años estarán presentes, solo yo.  Soy un engendró.  Sí así dijo el Maquina-juez.  Promulgó una ejecución rápida para evitar la propagación de mi ADN.  Lo que no saben es que esa programación biológica la he dejado dentro de mi Amante-máquina hace algunos días.



imagen: http://m1.paperblog.com/i/102/1028706/battleship-2012-L-yD4rYR.jpeg

lunes, 5 de mayo de 2014

Batalla Holográfica



-¡Martínez!- dijo en voz alta y con una postura recta, impecable.  Se presentaba ante las autoridades que lo había hecho llamar.  Era un veterano de las guerras y conocido por la habilidad de manejar a dos o tres soldados-robots al mismo tiempo,  nadie más podía hacerlo y los que lo había intentado terminaban con un infarto cerebral.

Después de las instrucciones tomó el lugar y se colocó el casco para iniciar la batalla.  Seleccionó la función de multi-soldado, su especialidad.  Se preparó pensando en los enemigos, en lo malo que habían hecho y en lo que se merecían.

Hizo click en “INICIO”.  Dio un grito.  Los tres Robots salieron corriendo al mismo tiempo.  En una mano disparaban cargas desintegradoras y en la otra tenían un sable luz brillante color rojo.

Martínez perdía el control por completo cuando ya estaba dentro de la máquina de realidad virtual holográfica.  Degollaba a sus víctimas, a los llamados terroristas, a muchos los dejaba vivos sin los brazos o sin las piernas, los hacía sufrir como se lo merecían, en su fantasía brillaba la idea de rasgar los cuerpos con sus dientes para sentir la sangre recorrer en su boca.  Era una máquina de matar.  Por ello lo llamaban, era su especialidad asesinar sin piedad a todos: niños, ancianos, mujeres, hombres, todos por igual, incluso con los débiles se ensañaba más.

-Batalla Terminada- le anunció la computadora.

-Batalla terminada- volvió a repetir el aparato.

-Batalla terminada- Salió nuevamente en la pantalla con luces de emergencia parpadeantes porque Martínez no se detenida, seguía matando a los que encontraba en su camino, sin misericordia.

-Bata… … … -Desconectó la pantalla auxiliar que le llamaba y siguió su trabajo favorito con rabia y manejado a los tres soldados-robots que tenía en su poder en alguna parte del mundo.  No se detenía para nada.

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miércoles, 30 de abril de 2014

El Viaje de Ramón




     Le gustaba mucho tirarse pedos en las camionetas, era algo que le fascinaba, llegaba casi a una sensación similar al orgasmo, pero solo ahí se quedaba, en una sensación.  Todo inició cuando tenía un pedo trabado rumbo a su trabajo, tenía una molestia muy grande en el vientre, lo sentía inflado y con un dolor que se movía de un lado a otro, en uno de esos el pedo salió sigilosamente sin hacer ruido, fue algo sin intención, pero le causó un gran gustó ver cómo las personas simulaban el olor mientras que otras exageraban sus gestos y movimientos al sentirlo.
     Había pasado un par de años de eso y hoy había un brillo especial en sus ojos, su mirada era diferente, su manera de caminar, su postura, su ropa, todo en él era distinto, el conductor lo notó cuando subió y cuando lo miró por el gran retrovisor.  También lo percibió el ayudante cuando recibió el billete del pasaje arrugado y sudoroso.  La señora que viajaba a su par lo miró por el rabillo del ojo y sintió algo extraño en esa persona alta, con barba negra y espesa, en su vestimenta y en el temblor del cuerpo.  Parecía que todos habían notado la novedad pero nadie sabía que era específicamente.
     Hizo algunos cálculos mentales y cuando todo coincidía cerró los ojos para tratar de concentrarse, en ese momento hizo un recorrido de casi toda su vida: Había sido un niño no querido por sus padres y por ello había sufrido una negligencia completa, la única persona que lo ayudó a salir de ese oscuro agujero por un momento lo dejó caer nuevamente cuando no quiso huir con él.  En su adolescencia todos lo odiaban, le pegaban los más grandes y cuando avisaba a sus padres ellos no lo escuchaban lo más que recibía era un escupitajo en la frente.   Huyó solo.  Sin razón alguna logró tener un trabajo que le daba para vivir.
     Respiró profundo y las imágenes de su vida se esfumaron por completo, se paró para ir a la puerta del autobús y a un par de asientos cercanos hizo su acto.  Se cagó, haciendo el ruido más grande y mostrando la humedad en su trasero.  El olor era insoportable, todos se quejaron pero no pudieron hacer algo porque fue sorpresivo, solo después el ayudante reaccionó, lo empujó para sacarlo inmediatamente, hasta que llegaron a la puerta de salida y lo lanzó lo más fuerte que pudo como representando el odio de todos los viajeros.  Ramón cayó al suelo, mostrando el culo y el pantalón manchado de mierda.
     Mientras él escuchaba las quejas sintió un calor profundo en todo su cuerpo, como si fueran llamas y su pene estaba casi por reventar, sentía un orgasmo completo, pleno.  Sudaba como un cerdo por la excitación que sentía y eyaculó fuertemente cómo nunca en su vida lo había hecho.
      El bus se alejó con todos los pasajeros gritando, él solo reía cómo un desquiciado que había encontrado el oro más preciado de su vida.
 


imagen: http://www.criticaweb.com/wp-content/uploads/2010/12/260105.jpg