sábado, 7 de febrero de 2009

Sociedad Común

I

Poc, poc, poc.

Se escuchaba el sonido de las botas de aquel personaje tan común. Entró a su oficina, una extensión de toda su persona. Era oscura, impenetrable, rígida, no cabían en ella ningún tipo de sentimiento o emoción a pesar que pregonaba en sus discursos el amor a todos.
Se sentó, dejó caer un escupitajo al suelo que cubrió con la suela de sus botas. Tomó la bella pluma adornada por una orilla de oro y se dispuso a firmar los nuevos reglamentos que él estipulaba:

— Real decreto número 23-2030: Por medio de este declaro la liberación de todos los detenidos si estos voluntariamente pasan por el área de educación civil…—

Estaba harto de mantener a tantos hijos de puta y lo único que hacían era comerse el dinero del pueblo, Suspiró fuertemente y en ese preciso momento entró un guardia:

—Este es el primer prisionero que voluntariamente decide recibir la “Educación Civil”—dijo el soldadito a pesar que en ese momento se estaba firmando el decreto.

—Bueno muchachos, utilicen sus habilidades especiales y empiecen por los oídos, después por las manos y de último déjenme los ojos—con una sonrisa y restregándose las manos— esas son las partes que me gusta desprender.

II

Se sentía un Héroe, había logrado que todos fueran creyentes, todos se arrodillaban ante él sin excepción alguna. Si sucedía cualquier diferencia, el Gobierno Central del Mundo se hacía cargo de borrar de la faz de la tierra a la ciudad entera en donde vivía el revolucionario, por que preocuparse de un solo sujeto, era mejor así, el blanco era seguro.
III

— ¿Qué armamento utilizamos para esta guerra mi señor?—

—La más letal, la que cause el mayor daño a todos en ese lugar, así dejan de hacer preguntas los demás. Usa la bomba GR4. —

—Pero…, esa está prohibida por el Gobierno Central del Mundo. —

—Cállate y dispara que yo soy el puto Gobierno Central del Mundo. —
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domingo, 18 de enero de 2009

Cuidado Paterno




El papá con una ternura sin igual acostó al bebé en su cuna. El bebé solo hizo una pequeña mueca pero continuó durmiendo.

Pasó un par de horas y el bebé empezó a llorar, su llanto se escuchaba por todos los rincones de la casa. El padre no lograba conciliar el sueño, cada quejido era insoportable, así que en su desesperación decidió devorar al niño, de un solo bocado.

Él no contaba con que el llanto era de hambre, así que el bebé empezó a comerse al papá de dentro hacía afuera sin desperdiciar ningún tejido y gota de sangre.





(publicado en "La Vanguardia" de España el 20 de agosto de 2007)

jueves, 8 de enero de 2009

LA CRIATURA DEL POZO DE LA LUZ

Nadie podía creer que esa criatura indescriptible hubiera salido de aquel pozo de luz. Los únicos que la habían conocido eran nuestros abuelos y, desafortunadamente, ahora nosotros.



Debíamos eliminarla como lo hacían nuestros antepasados: la devoramos lentamente, pero antes de eso, le ensartamos nuestras afiladas uñas.



La criatura era tan blanda que su carne no opuso resistencia alguna ante nuestras mandíbulas deformes y nuestros dientes puntiagudos. Su piel era lisa y delicada en comparación de la nuestra, que es rugosa, áspera y tan oscura como las piedras que rodeaban nuestro universo.



Del pozo de luz sólo se escuchaba una voz lejana:
—¡Hijoooo!... No tengas miedo... No hay monstruos allá abajo...









(Publicado en Revista Digital Axxón http://axxon.com.ar/rev/168/c-168cuento13.htm#081 con el seudónimo Pablo Ignacio Po)

sábado, 3 de enero de 2009

El Grito

Cuando huía, tropezó repentinamente. Ella sabía que no debía de gritar pero no pudo contenerse y cuando lo hizo sus dientes salieron despedidos. Se levantó inmediatamente con la boca sangrando e inició a correr nuevamente, tomando en cuenta que no debía de gritar.
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(Publicado en Revista Axxon, http://axxon.com.ar/rev/174/c-174axxcr1.htm#43, con el seudonimo Pablo Ignacio Po)

domingo, 21 de diciembre de 2008

Seducida por Morfeo

No aguantaba más, se encontraba tan cansada que los párpados estaban pesados, sus ojos parecía cerrarse, pero ella se negaba a entregarse a los placeres del Morfeo.

Cuando el sueño fue inaguantable, cuando no pudo soportar más tiempo los sentidos atentos, se dejó llevar por las fantasías ofrecidas.

Su viaje fue emprendido con gran felicidad, ella creaba todo lo deseado pero también había alguien más detrás de todo eso, un alguien que se alimentaba de sus emociones más fuertes. Siempre era así, las primeras partes eran hermosas pero a medida que el tiempo transcurría sus sueños se perturbaban al extremo de sentirse torturada. Ese alguien amaba eso, se alimentaba de sus risas pero el platillo principal eran los momentos más horrorosos y terribles.

La mayoría de veces despertaba gritando, como ahora, se detenía y reiniciaba sus gritos otra vez cuando veía su cuerpo cómodamente reposando en la cama, a sus brazos dentro del refrigerador, las piernas debajo de la cama y su cabeza dentro del monitor de pantalla plana de su computadora.

A veces detestaba dormir no por las pesadillas sino por otras cosas.